Revoluciones bonitas

23 may

Creo que hoy es un buen día para volver a escribir, ante todo, porque (por fin!) tengo tiempo y, segundo, porque hoy se dan todos los elementos sobre los que suelo reflexionar en este blog, que he abandonado en los últimos meses, no porque lo considere poco importante, sino porque he dejado de lado toda mi vida para dedicarme en cuerpo y alma a las revoluciones árabes: primero la egipcia, luego la libia -país en el que he pasado 2 meses en total desde febrero.

foto cedida por el mejor compañero de revolución: Francisco Javier Carrión

Hoy, pocas decenas de españoles residentes en El Cairo nos hemos concentrado en frente de la Embajada para mostrar nuestro apoyo al movimiento del 15M en España, como ya hicieron en días anteriores otras comunidades de españoles en el extranjero. Los expatriados también queremos mostrar que estamos indignados, a pesar de no estar gobernados por los políticos españoles y a pesar de que muchos que los que estábamos hoy en la calle Ismail Mohamed llevamos años fuera de España, pero no dejamos de estar afectados por lo que pasa allí o, simplemente, preocupados, apenados, asombrados, en definitiva, indignados. Sólo hemos sido un pequeño porcentaje de los cerca de 500 españoles que residen en Egipto, hemos alcanzado las 30 personas al mismo tiempo, algunas más a lo largo de dos horas –yo sólo he podido estar unos 20 minutos debido al trabajo-, pero todos coincidimos en que es especialmente significativo y simbólico salir a la calle en Egipto, cuya revolución ha inspirado al mundo y no sólo el árabe, sino a todos aquellos que sueñan con cambiar las cosas y los egipcios les han demostrado que es posible hacerlo. Creo que todos los expatriados –aquellos que no salimos corriendo después de dos días de protestas- nos hemos sentido muy orgullosos de vivir en Egipto -que para muchos es ya nuestro país- y ser testigos, más o menos activos, de la revolución, acudir a Tahrir, vivirlo con esos amigos y vecinos de los que nos sentimos orgullosos, por primera vez en muchos casos. Yo misma criticaba (y admiraba a la vez) a los egipcios impasibles, que nos sorprendieron con una revolución preciosa: pacífica, fuerte, plural y colorida. La acampada de Tahrir fue de lo más ingenioso e inspirador que ha podido hacer un movimiento ciudadano en los últimos años, me atrevería a decir incluso en las últimas décadas, desde el Mayo del 68… Y Tahrir es ejemplo y modelo a seguir ahora en España, en la Puerta del Sol, donde el lema “no nos vamos” es el mismo que cantaban los egipcios, aunque seguido posteriormente de “él (Mubarak) se irá”. Pero el objetivo, el fin, no es tan importante en este caso (sí lo era en Egipto), sino el hecho en sí, los medios: auténticos, REALES, populares, participativos, emocionantes, conmovedores, divertidos, graciosos, enérgicos… al igual que lo fueron en la rebelión egipcia. Los revolucionarios egipcios encontraron el valor de salir a la calle el 25 de enero después de tres décadas de dictadura  y los indignados españoles no tienen miedo de hacerlo finalmente después de años de injusticias y quejas. El deseo de ambos, en el fondo, cambiar el sistema. Estoy esperando –y creo que llegará pronto- el momento en el que en las plazas de España también coreen “el pueblo quiere derrocar el sistema”.

2 Responses to “Revoluciones bonitas”

  1. tenti 23 mayo, 2011 at 13:09 #

    Yo no me siento orgullosa, yo siento una enorme admiración por este pueblo, el comcepto de orgullo implica un sentimiento paternalista que tú seguro que conoces porque has estado muy involucrada en las revoluciones árabes, en ellas se ha visto todo este movimiento postcolonialista que tanto afecta a la gente de Europa.
    Sólo esta puntualización sobre el lenguaje, que forma nuestro pensamiento y es necesario reflexionar sobre él.
    Siempre con el pueblo egipcio, siempre con todas las revoluciones

    • Francesca Cicardi 23 mayo, 2011 at 14:22 #

      Quizás tengas razón sobre el matiz paternalista, pero sí que me siento orgullosa de este pueblo al que he estado observando y siguiendo su trayectoria en los últimos 3 años, viéndoles “crecer”, hasta emanciparse… :)

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